José Sarmiento Bravo, Director General in Memoriam

Viernes Verde

Eleaney Sesma*

Violencia Vicaria
Hace unos días tuve la oportunidad de asistir al conversatorio “Hablemos sobre la Violencia Vicaria
y el Interés Superior de la Niñez. Hacia las reformas legales”, organizado por las diputadas Tania
María Cruz Mejía y Ana Miriam Ferráez Centeno, en el Congreso del Estado de Veracruz, quienes
se han distinguido en su trabajo parlamentario por llevar a tribuna temas de derechos humanos y
en favor del empoderamiento femenino.

Desde entonces, el tema me hace ruido en la cabeza y comencé a observar las escenas cotidianas,
que me parecían inofensivas, preocupantes. Y en la retrospectiva obligada, identifiqué miles de
historias en las que la violencia vicaria ha estado presente en mi vida y en la de muchas mujeres
que están cerca de mí.

Lamentablemente es un tipo de violencia de género muy común en nuestra sociedad y se habla
muy poco de él, porque muchas mujeres desconocen del tema o incluso no saben que están
siendo violentadas en conductas que se han vuelto hábitos y que dejan un daño emocional de por
vida en la psique de quienes padecen este tipo de violencia.

Vayamos por partes, empezando por su definición: La violencia vicaria es aquella que tiene como
objetivo dañar a la mujer a través de sus seres queridos y especialmente de sus hijos. Se llama
violencia vicaria porque sustituye a una persona por otra para ejercer la acción, es decir, la
amenaza o agresión va contra los seres queridos, por ejemplo, los hijos, o dirigido a estos para que
ellos sean quienes dañen a su madre. Este tipo de violencia puede causar un daño psicológico
permanente que en muchos casos puede llevar al suicidio de la mujer, por ello, este tema se ha
llevado a la tribuna del congreso local.

Desgraciadamente, estas situaciones ocurren mucho más de lo que pareciera. Generalmente se
inicia con la amenaza de “te voy a quitar a los hijos” y “no te voy a dejar verlos” y/o empezar a
hablar mal del otro padre con la finalidad de ponerlos en su contra, y termina con consecuencias
mucho más graves que como arriba señalo puede ser la muerte o la violencia física.

¿Qué se puede hacer para seguir evitándolo? ¿Cómo sumar a mujeres defensoras de derechos
humanos, feministas, diputadas, magistradas y abogadas para ayudar a nuestras pares a tener una
vida libre de violencia en cualquiera de sus modalidades? ¿Cómo escuchar y multiplicar la voz de
estas mujeres que han sufrido Violencia Vicaria?

Sin duda el primer paso es abrir espacios de participación femenina en la que se expongan estas
historias que por mucho tiempo han estado guardadas. Es por ello que conversatorios cómo estos
son de gran relevancia en nuestra actualidad, sobre todo porque este evento es la antesala a
tipificar como delito la violencia vicaria en nuestro estado y así garantizar el respeto y libre
ejercicio de los derechos humanos de las mujeres y de sus hijos.

Anteponer el interés superior de la niñez y dotar de instrumentos útiles y con perspectiva de
género a las y los juzgadores y así evitar la revictimización, debe ser un tema de agenda prioritario
de género para evitar la estigmatización y la vulnerabilidad por omisión institucional e impunidad.
Pronto les daré más información de este tema y les iré comentando sobre los avances en su
tipificación. Muchas felicidades a las diputadas Tania Cruz Mejía y Ana Miriam Ferráez y a todas las
invitadas que asistieron a este primer conversatorio sobre la Ley Vicaria, ya que es una gran
aportación a las causas de las mujeres.

*Dirigente Estatal del Partido Verde en Veracruz.