José Sarmiento Bravo, Director General in Memoriam

RESEÑA FOXTROT

Por Cristian Exaori Saniago Gómez.
Samuel Maoz nos trae una historia de gran impacto y polémica en el país y sus alrededores, una Coproducción Israel-Alemania-Francia; Bord Cadre Films / arte France Cinéma / Arte France / ZDF / ARTE. El guión de esta historia estuvo a cargo del mismo Samuel Maoz y protagoniaa por Lior Ashkenazi, Sarah Adler. La música estuvo en manos de Ophir Leibovitch y Amit Poznansky, mientras que de la fotografía Giora Bejach fue quien estuvo responsable. Esta película del genero del Drama fue catalogada y nominada a premios como Mejor film extranjero por National Board of Review (NBR) en 2017, Gran Premio del Jurado en el Festival de Venecia en el mismo año, también fue nominada a mejor película de habla no inglesa por Satellite Awards y en el 2018 fue nominada a mejor dirección en los premios del Cine Europeo.
Sus protagonistas forman una familia atea, fuera de las imposiciones ortodoxas de su sociedad, solo integrada en sus más altas esferas gracias a una fachada que oculta su secreta rebeldía. Y es que el correcto servicio militar de padre e hijo no impide que les una un mayor interés por la contemplación pornográfica que por la exégesis bíblica, un comportamiento pecaminoso que anticipará un crimen más grave por el que ambos serán castigados. El padre recibe la noticia de la muerte de su hijo en el aislado puesto fronterizo en el que está destinado, aunque por mucha información procedimental que le proporcionan los soldados que le visitan en su casa, no saben concretarle las circunstancias del fallecimiento ni asegurarle que podrá ver el cuerpo. Mientras tanto su madre se ha desmayado al ver llegar a las huestes y se ha quedado dormida por medicación, al tiempo que la hermana no contesta al móvil y la abuela no entiende lo sucedido por culpa de su demencia senil. Es por tanto su hijo ya crecido el que debe afrontar la situación, aunque solo toma sus riendas a destiempo, haciendo antes gala de una pasividad y sumisión que se materializa en dos planos muy significativos. Uno es un primer plano del sujeto mientras los demás hablan, fuera de campo, o a lo sumo cruzándose delante de su mirada, pero él no reacciona más que con incredulidad. El siguiente es un gran plano cenital suyo cuando ya está solo y cambia de habitación, seguido por la cámara desde las alturas para reforzar su subordinación a un destino más elevado. Este ángulo se repetirá en contadas ocasiones con similares intenciones, poniendo de manifiesto cómo estos personajes son meros títeres guiados por una mano invisible, sin verdadera libertad de movimiento, y por ello regresarán si así procede al punto de partida.
En mi opinión es una gran película y la recomiendo mucho, pues te deja ver la realidad que sucede en aquél lejano país, al principio puede ser que para algunos les sea aburrida puesto que no pasa mucha “acción” pero conforme transcurre el film notarán que es una gran película que nos manda un gran mensaje.

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