José Sarmiento Bravo, Director General in Memoriam

Puerto Vallarta está en los detalles

De lo íntimo a la aventura, te mostramos un poco de lo que puedes explorar, ya sea en playas privadas, en la sierra o durante una caminata por el malecón

Las mañanas nubladas durante el verano en Puerto Vallarta traen amaneceres que parecen tardíos, en los que el sol aguarda mientras las nubes pasan del mar a las montañas, divididas tan solo por la carretera a Barra de Navidad. El clima inestable es característico en esta época del año y la costa sur de Jalisco tiene un toque de misterio que le da al paseante un espacio para preguntarse qué depara la jornada, un recordatorio de que ahí todos los días pueden ser distintos.

Estas sensaciones las pudimos experimentar en una divertida expedición de Viajero a Puerto Vallarta, en la que recorrimos el malecón y descubrimos playas escondidas, casi como perlas en el mar, además de la visita a un parque ecológico inmerso en la Sierra Madre.

La caminata por el malecón es un buen inicio para disfrutar la estancia en Vallarta, no importa si se hace de día o de noche. El corredor está decorado por distintas esculturas de bronce, algunas con formas de animales marinos y otras con personajes surrealistas, como ” La Nostalgia“, de Ramiz Barquet o “La rotonda del mar”, de Alejandro Colunga, un conjunto de sillas con pies y brazos largos en los que puedes sentarte mientras sientes la brisa.

En Yelapa hallamos un pueblito con tesoros naturales en forma de cascadas, con habitantes orgullosos de tener su primer museo (se inauguró hace poco menos de un año), y con calles empedradas que solo los que viven ahí pueden caminar descalzos. Además, pudimos ver desde lo alto como se une el mar con el río. Mientras que en Majahuitas, un lugar a donde puedes llegar solo por vía marítima, practicamos kayak para después recostarnos en inflables y ver pasar peces de colores debajo de nuestros pies.

En el mismo paseo te encontrarás con un mar cercano, enmarcado por piedras lisas de distintos tamaños —si tienes suerte compartirás el momento con familias de cangrejos que, postrados en las rocas, disfrutan el agua salada.

Ver con atención a tu alrededor es clave: si bajas la mirada, hallarás esculturas hechas con arena del artista Francisco Javier Calvillo que cambian cada dos meses; mientras que, en el cielo, figuras de plástico (Batman o Barbie) se elevan como papalotes, uno de las “nuevos” atractivos que cuesta solo 100 pesos.

Para estar más en contacto con el Océano Pacífico, la opción casi exclusiva es visitar pueblitos como Yelapa o playas privadas como Majahuitas. Nosotros llegamos hasta ambos puntos guiados por Vallarta Adventures. Salimos de la Terminal Marítima y ahí, un catamarán de dos pisos all inclusive.

En Yelapa hallamos un pueblito con tesoros naturales en forma de cascadas, con habitantes orgullosos de tener su primer museo (se inauguró hace poco menos de un año), y con calles empedradas que solo los que viven ahí pueden caminar descalzos. Además, pudimos ver desde lo alto como se une el mar con el río. Mientras que en Majahuitas, un lugar a donde puedes llegar solo por vía marítima, practicamos kayak para después recostarnos en inflables y ver pasar peces de colores debajo de nuestros pies.

Luego de un día en la playa, hicimos caso a nuestro espíritu aventurero en el Canopy River, un parque ecoturístico liderado por 36 socios-ejidatarios. Aquí se pueden practicar actividades como senderismo, paseos en mula y un recorrido a bordo de cuatrimotos o vehículos todoterreno con los que puedes cruzar el puente colgante del Jorullo, uno de los más grandes del mundo (470 metros de largo y 150 metros de altura). Además, algunas de las caminatas te llevan a cascadas rodeadas de piedras y paisajes de enormes árboles.

Personajes que abrazan