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Pierde San Cristóbal de las Casas 60% de humedales

ELIO HENRÍQUEZ, CORRESPONSAL. LA JORNADA.

Urbanización, demanda de agua y vivienda, así como deforestación, entre las causas

El ambientalista Alejandro Ruiz Guzmán explicó que la laguna de María Eugenia, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, a la que llegaban patos y otras aves, se secó hace varias semanas, al igual que algunos canales que ahora sólo guardan un poco de humedad. Foto Elio Henríquez.

San Cristóbal De Las Casas, Chis., La ciudad de San Cristóbal de las Casas ha perdido más de 60 por ciento de humedales a causa de la urbanización, la demanda de agua y de vivienda, así como por la deforestación, lo que pone en riesgo la sobrevivencia del popoyote (pez endémico) y el arribo de aves procedentes de Canadá y Estados Unidos, señalaron especialistas.

Explicaron que están en grave riesgo los humedales de la zona de conservación La Kist, de 105 hectáreas, y de María Eugenia, de 110, decretados áreas de conservación y sitios Ramsar (zonas de reserva por su importancia internacional) .

“Es un problema severo y la única manera de resolverlo en lo inmediato es que el Sistema de agua potable y alcantarillado municipal (Sapam) deje de bombear esa agua a los domicilios –lo cual es casi imposible–, o buscar una fuente de agua para infiltrarla al manantial”, explicó Rodrigo Hess Poo, coordinador del Comité de Cuenca del Valle de Jovel.

Aseveró que el comité tiene una propuesta para sanear las aguas superficiales y meterlas al humedal a través de uno artificial, con mucho rigor técnico y bien estructurado, aislado de contaminación.

En entrevista, Hess Poo detalló que la laguna La Albarrada, donde se ubica uno de los humedales, está destruido en un 80 por ciento por invasiones, construcciones del mismo gobierno estatal que es el propietario, y por la sequía.

Precisó que en la zona núcleo hay agua, pero los canales están secos porque el manantial del río Navajuelos, que debe tener entre 20 y 30 litros de agua por segundo, es usado para bombear y dotar de líquido a una parte de la población.

Humedal María Eugenia, sin garzas ni popoyotes

Las muestras más agudas del humedal de María Eugenia es que tienen un estrés hídrico terrible. Nunca había ocurrido. Está seco y ya no se ven popoyotes ni garzas; se murieron, señaló.

En tres años, dijo, “se redujo el nivel de agua y la única solución es llenarlo. No hay más. Pero aunque el único líquido disponible está ahí, escurre por los colectores. No hay alternativa más que usar el agua residual para volverlos a hidratar a corto plazo.

En el futuro es necesario hacer un trabajo de restructuración de la cuenca y si los efectos del calentamiento global no fueran tan intensos podríamos lograr que vuelvan las aguas superficiales a tomar su nivel”, añadió Rodrigo Hess Poo.

El ambientalista Alejandro Ruiz Guzmán expresó, en tanto, que la laguna de María Eugenia, a la que llegaban patos y otras aves, se secó hace varias semanas, al igual que algunos canales que ahora sólo guardan un poco de humedad.

Mientras el director de ecología del ayuntamiento, Manuel Lemus Kourchenko, afirmó que la situación es crítica, pues pese a que existen dos decretos que cubren en conjunto 215 hectáreas, es lo último que nos queda de lo que había de humedales y es una situación muy difícil porque hay gran presión por la demanda de vivienda.

Refirió que los humedales son invadidos y rellenados constantemente, (por lo que) se está secando, al igual que varios arroyos, por los efectos del cambio climático.

Las áreas de conservación La Kist y María Eugenia, explicó, tienen dificultades porque desde su decreto no se siguió el procedimiento adecuado, pues debió hacerse una consulta pública para que la población expresara su sentir.

Por si fuera poco, algunas áreas son propiedad privada y sus dueños se han amparado para solicitar a las autoridades municipales el cambio de uso de suelo, pues están en una zona céntrica con alta plusvalía. Además llegan aguas contaminadas a los humedales, están taponados por la arena que baja del cerro cercano, de donde se extraen materiales para la construcción.

Destacó que es necesario analizar con mucho cuidado la propuesta del Comité de Cuenca de construir un humedal artificial porque éstos también están sujetos a los ciclos naturales de los ecosistemas y en un momento dado, en la época de estiaje, reducen su nivel de agua, pero se recuperan en la época de lluvias.

Subrayó: Si ya tenemos un humedal natural no es conveniente uno artificial; la tecnología que propone el Comité de Cuenca es adecuada y puede servir para limpiar, purificar y sanear, pero hay que buscar un terreno adecuado.

De la superficie original de humedales hemos perdido 60 por ciento o más por el proceso de urbanización y nos quedaría 30 o 40 por ciento que conservar. Ahí llegan aves acuáticas migratorias como patos, garzas y pelícanos de Canadá; este año llegaron, pero se fueron antes por la sequía, acotó.

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