José Sarmiento Bravo, Director General in Memoriam

Normalizan trabajo de menores de edad

YULMA ALVARADO. EL SIGLO DE DURANGO.

Vulnerables. El trabajo infantil no es un fenómeno que se reconozca a nivel de las comunidades del medio rural.

De acuerdo con informes del Senado de la República, en México se estima que existen 3.2 millones de menores de entre cinco y 17 años de edad que trabajan; en el caso del municipio de Poanas, el alcalde, Gerardo Gutiérrez Cervantes, explica que si bien la práctica es común se trata de actividades no remuneradas que caben dentro del trabajo que se realiza en familia para buscar su sustento.

“Sabemos que hay niños que apoyan a sus familias o que las familias los pueden traer trabajando, vemos y atendemos casos. Aquí en nuestras comunidades es muy común que los papás se lleven a los niños al salir de clase en las tardes a ayudarles en la agricultura, pero no es nada forzado”, destacó.

Culturalmente, dijo, en las comunidades del medio rural es común que los menores de edad empiecen a involucrarse en la agricultura y la ganadería desde temprana edad, como parte de los conocimientos que son compartidos de generación en generación.

No obstante, dicho trabajo se realiza fuera del horario escolar, por lo que no interfiere con las actividades académicas.

Se estima que, en el municipio de Poanas, los niños empiezan a involucrarse de manera activa en procesos agrícolas a partir de los 10 años, cuando su fuerza y destreza les permite desarrollar algunas actividades sencillas.

Sin embargo, es posible que su presencia en las parcelas inicie cuando son más jóvenes, pero entonces solo acompañan a sus padres, sus hermanos o abuelos a las parcelas.

Se estima que, a los 15 años, un adolescente ya es apto para trabajar y contribuir con el gasto familiar.

El alcalde explicó que como una medida de apoyo se cuenta con algunos programas de becas, ya sea en especie o en efectivo que buscan apoyar a los estudiantes y sus familias para evitar que crezcan los índices de abandono escolar debido a las condiciones de vulnerabilidad.

A pesar de estos esfuerzos, el Alcalde reconoce que en el caso de los jóvenes adolescentes de hasta 17 años no se ha logrado evitar la deserción escolar.LOS MÁS VULNERABLES

Abandonar la escuela en estas edades se asocia con varios factores pero es posible que tenga un componente relacionado con el trabajo infantil, admite el Alcalde.

Se trata de jóvenes que inician una familia, porque abandonan la comunidad de origen para ir a buscar empleo en otro sitio, por casos de embarazo, por falta de recursos para seguir estudiando, entre otros.

En estos casos, se elevan los índices de trabajo infantil, a pesar de que el fenómeno no es reconocido por las familias o incluso por las autoridades, debido a que se ha normalizado la participación de menores de edad en actividades remuneradas.