José Sarmiento Bravo, Director General in Memoriam

México quiere seguir siendo el pueblo del maíz

ERNESTO MÉNDEZ. ENVIADO. EXCÉLSIOR.

Las muestras del Banco de Germoplasma son la base para el desarrollo de nuevas semillas que se aprovechan en el Programa MasAgro

EL BATÁN, Estado de México.- En su interior, guarda uno de los tesoros más valiosos de la humanidad; se trata de una bóveda, a una temperatura de entre menos dos y menos cinco grados centígrados, donde podemos encontrar desde los Teocintles, los parientes silvestres del maíz, hasta las últimas variedades resistentes al cambio climático.

Es el Banco de Germoplasma del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), ubicado muy cerca de Texcoco, y concebido por Norman Bourlaug, padre de la Agricultura Moderna y de la llamada “Revolución Verde”, para combatir la hambruna a finales de los años 40.

Christian Zavala Espinosa, asistente de investigación en la Colección de Maíz explicó que en esta cámara fría se almacenan más de 28 mil muestras de 83 países en envases de plástico herméticos, donde México aporta la tercera parte del acervo, al ser el Centro de Origen y Diversidad Genética del Maíz.

“Las condiciones aquí son propicias para tener semilla viva y viable durante 25 años, con una oscuridad la mayor parte del tiempo”, explicó.

Detalló que la bóveda de conservación activa se utiliza para hacer toda la distribución y los trabajos de investigación dentro y fuera del CIMMYT.

Las muestras del Banco de Germoplasma son la base para el el desarrollo de nuevas semillas que se aprovechan en el Programa MasAgro, que en colaboración con el Gobierno de México, en particular con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), busca la tan anhelada autosuficiencia alimentaria.

“Con números finales del año pasado tuvimos un alcance de más de 400 mil productores y 1.3 millones de hectáreas donde están implementando recomendaciones generales del programa”, indicó Jelle Van Loon, ingeniero agrónomo doctorado en Biosistemas, que es el responsable del Componente MasAgro Productor.

La estrategia incluye todo un paquete tecnológico: semillas adecuadas para cada región, criollas o híbridas, agricultura de conservación de cero labranza, manteniendo el rastrojo de la anterior cosecha, rotación de cultivos, acompañamiento técnico y soporte a toda la cadena de valor en nodos de innovación, localizados en 12 zonas agroecológicas, a lo largo y ancho de la República Mexicana.

“Las recomendaciones que estamos dando van enfocadas en cómo podemos mejorar el uso del agua, para que minimicen la necesidad del riego, cómo podemos mejorar el uso de nutrientes en el suelo para que no utilicen grandes cantidades de fertilizantes”, señaló Van Loon.

El científico originario de Bélgica, agregó que los resultados en 10 años de operación de MasAgro son el incremento en el rendimiento de las cosechas de alrededor de 1.6 toneladas extras por hectárea de maíz y ahorros en insumos que van del 18 al 35 por ciento en costos de producción.

“En Sinaloa, tengo de hace dos años el dato que gira alrededor de mil 500 a seis mil pesos por hectárea, que se puede ahorrar”, destacó.

Maíz híbrido contra maíz criollo
Parte del acompañamiento a los productores, lo realiza el CIMMYT desde sus laboratorios para crear, con cruzas naturales, las nuevas variedades de maíz, donde se hacen las evaluaciones físicas de la mazorca: color, tamaño y dureza del grano, hasta la caracterización química de sus compuestos nutricionales como proteínas, aminoácidos y almidones, de acuerdo a Aldo Rosales Nolasco, coordinador de Laboratorio de Calidad del Maíz.

“Es difícil decir que hay un tipo de maíz que sea más nutritivo que otro, la clave en el caso del maíz es la diversificación, tenemos que consumir un poco de todo, normalmente los maíces híbridos fueron desarrollados para cubrir una necesidad específica, hacerlos resistentes a una enfermedad, hacer que su rendimiento sea mejor o para hacer que su crecimiento no se vea afectado en ciertas condiciones climatológicas, pero todos los maíces híbridos provienen de maíces criollos; los criollos son nativos, que son los que se han cultivado desde hace miles de años en el caso de nuestro país”, manifestó.

De esta forma, la autosuficiencia alimentaria de México pasa por seguir impulsando el desarrollo tecnológico de maíces híbridos y el rescate de los maíces criollos, más allá de cualquier carga ideológica que se pueda tener.

Lo anterior tomando en cuenta que el maíz es la base de la alimentación de los mexicanos y principal fuente nutricional, con un consumo per cápita de 297 kilogramos por año, y una aportación del 30 por ciento de la proteína y 40 por ciento de la energía en la dieta diaria.

“Actualmente ningún país podría subsistir a través del cultivo de maíces criollos, una de las razones por las que se ha tratado de fomentar el rescate de maíces criollos, es por recuperar la biodiversidad, no perderla, pero también porque al final es un respaldo genético que se tiene, para poder crear todas estas variedades de híbridos, entonces es importante conservarlos, porque muy probablemente, ahí tengamos un gen que sea de interés en este momento o en el futuro”, abundó el ingeniero en Biotecnología con Maestría en Desarrollo de Productos Bióticos.

De esta forma, el CIMMYT y la Sader buscan que México siga siendo, el Pueblo del Maíz, alineado con los objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, que busca duplicar para el año 2030, la producción agrícola y los ingresos de los pequeños productores, con un plan estratégico bautizado como “Maíz para México”.

Déficit de maíz amarillo
A pesar de su relevancia, México presenta bajos índices de productividad promedio en el cultivo de maíz en comparación con los principales países productores. Para el 2015-2016, el rendimiento promedio de maíz en territorio nacional se situó en 3.47 toneladas por hectárea, mientras que en Estados Unidos fue de 10.96 toneladas por hectárea, siendo el promedio mundial de 5.38 toneladas por hectárea.

En México, la demanda actual de maíz blanco y amarillo suma 36.5 millones de toneladas y la producción nacional es de 24.7 millones de toneladas, es decir existe un déficit de 11.8 millones de toneladas, por lo que se importa el 32.32 por ciento del maíz que consume sobre todo el sector pecuario.

Según el CIMMYT, en 2030, la demanda subirá 26 por ciento y la producción sólo 15 por ciento, por lo que el reto es ¿Cómo equilibrar la ecuación?

Los principales estados productores de maíz en México son Sinaloa (22 por ciento), Jalisco (14 por ciento), México (8 por ciento), Michoacán (7 por ciento), Guanajuato (6 por ciento), Guerrero (5 por ciento), Veracruz (5 por ciento), Chiapas (5 por ciento), Chihuahua (4 por ciento), Puebla (4 por ciento) y el resto de los estados representan el (20 por ciento) faltante.

México ocupa el octavo lugar en producción mundial de maíz, en 2017 exportó a 17 países maíz blanco, en términos de valor principalmente a Venezuela (58 por ciento), Kenia (33 por ciento) y Estados Unidos (4 por ciento), entre otros (6 por ciento) lo que nos ubica como el décimo exportador mundial de maíz grano.