José Sarmiento Bravo, Director General in Memoriam

“Me hace feliz que a las enfermeras nos comparan con los ángeles”

Los Mochis, Sinaloa.- “La enfermería es la profesión más hermosa y más humana que podemos elegir. Dedicamos nuestra vida al cuidado del paciente, tanto física, mental y espiritualmente para satisfacer sus necesidades y procurar su bienestar a pesar de su enfermedad”, expresó Irma Dasné Soto Carrasco.

La enfermera del Hospital General de Los Mochis reveló que una de las mayores satisfacciones en esta profesión es cuando los pacientes regresan para agradecer su atención y las comparan con los ángeles.

Experiencias

Mencionó que cada día de trabajo es diferente y todos marcan de alguna manera su vida profesional. Sin embargo, mencionó una importante lección que les dio una paciente con obesidad mórbida, quien escuchó a las enfermeras quejarse de su peso y les dijo que son hermosas como están, pues ella daba cualquier cosa por estar como ellas.

Asimismo, dijo que su desempeño es comúnmente en cuidados inmediatos al recién nacido y califica como la mejor experiencia recibir a un bebé y darle sus primeros cuidados.

Es como traerlo a la vida y me marca como mamá el sufrimiento de los niños cuando sabemos que tienen algún dolor físico”.

Vida personal

Irma Dasné es madre soltera de una niña de 13 años y un niño de 2 que son su motor para salir adelante, pero también quienes sienten los sacrificios que ella hace cada día para salir a trabajar jornadas de 12 horas al cuidado de otras personas, mientras ellos son cuidados por algún familiar.

Como madre, dijo sentirse orgullosa de que su hija sienta atracción por la enfermería, con quien comparte sus experiencias laborales diariamente.

Los ojos de Irma se llenan de lágrimas de felicidad al mencionar a sus padres, quienes se sienten orgullosos de tener una hija enfermera, pues, dice, siendo jornaleros hicieron grandes sacrificios por darle estudios profesionales a ella y sus dos hermanos.

“En una ocasión llovió mucho en mi ejido y yo estaba saliendo a mis prácticas profesionales. Nos da risa recordar que mis papás me sacaron a como pudieron de casa para agarrar el camión sin que me ensuciara mi uniforme, y mi mamá entre el lodo cuidando mis zapatos blancos para que yo llegara impecable a mis prácticas, pero también esas experiencias me llenan de nostalgia y orgullo. Amo ser enfermera”.

POR  MARÍA DE JESÚS ESTRADA