José Sarmiento Bravo, Director General in Memoriam

Las hileras de almendras cobran vida con el sonido de la cosecha

COMUNICADO DE PRENSA CALIFORNIA ALMONDS.

Las melodías de la cosecha suenan una vez más en Central Valley; primero el sonido de los almendros siendo sacudidos; después el rumor de las barredoras apilando las nueces en limpias hileras por los pasillos de la plantación, y por último el murmullo mecánico de la máquina recolectora que levanta del suelo las almendras. Con casi 900,000 acres maduras y productivas de almendras en Central Valley, los sonidos de la cosecha enriquecen a comunidades enteras.

Para los agricultores y los procesadores, la temporada de cosecha de almendras es la parte más ajetreada del cultivo. También es una época muy estimulante, donde los agricultores de almendras se transforman en el equivalente a directores de orquesta, ya que monitorean una variedad de factores para determinar cuándo cosechar—sacudir, barrer y recoger—su cultivo. Este proceso involucra el uso de equipo altamente especializado y la experiencia de habilidosos técnicos y operadores, agricultores, directivos de granjas y desvainadores/peladores (un procesador que retira la vaina y la cáscara de las almendras). Para los agricultores más pequeños, también significa contactar y coordinarse con cosechadores por encargo.

Durante la primera etapa de la cosecha, una máquina llamada sacudidora visita cada uno de los almendros, los sostiene por el tronco y sacude las almendras de las ramas; el proceso de sacudir se describe como dejar “una cobija de almendras por todo el suelo de la plantación”. Después de la primera gran cosecha—cuando se sacuden los árboles—las almendras pueden disfrutar y tomar el sol californiano. Las almendras permanecen en el suelo de la plantación durante una semana aprovechando la luz del sol para secarse y convertirse en la crujiente almendra que todos conocemos y preferimos.

Una vez que la luz natural del sol ha hecho su trabajo, comienza la segunda etapa de la cosecha: la barrida. Durante esta etapa, los agricultores y técnicos llevan las barredoras por todas las hileras de la plantación. Estas máquinas usan ventiladores y rastrillos integrados para apilar las almendras en medio de cada una de las hileras. Los agricultores de almendras tienen acceso a diversos recursos, basados en años de investigación y provistos por Almond Board of California, que sirven de guía sobre cómo ajustarse de una mejor forma al equipo de cosecha. Al afinar con frecuencia su equipo, los agricultores de almendras están poniendo de su parte para mejorar la calidad del aire en Central Valley.

Dos máquinas son estelares durante la última fase de la cosecha. La máquina recolectora maneja por las filas de almendras para recogerlas del suelo. Después, se vierten las almendras en un carro ubicado detrás del recolector. Aunque ambos equipos tienen la misma función, un tractor jala el carro mientras que la máquina recolectora tiene motor propio.

Una vez que el carro o la máquina recolectora están llenos, salen de la plantación hasta llegar a un elevador. Cuando las almendras llegan ahí, son vertidas en la cinta transportadora para ser vaciadas en un tráiler. Con frecuencia, los agricultores ponen a trabajar múltiples carros o máquinas recolectoras al mismo tiempo para que cuando uno esté vaciando las nueces en el elevador, otros permitan que continúe el proceso de recolección en la plantación.

Este carro, que es jalado por la máquina recolectora cuando recoge las almendras apiladas, está casi lleno y será llevado por un tractor al límite del campo.

En el límite del campo, o en este caso a un jardín cercano, el carro lleno de almendras se dirige hacia una cinta transportadora llamada elevador que lleva las nueces a un tráiler en espera. Una vez que todas las almendras han sido recolectadas y cargadas en los tráileres, son llevadas a un desvainador/pelador cercano, quien completa el proceso de cosecha al quitar vainas y cáscaras de las almendras. Los agricultores venden los residuos a granjas lecheras cercanas para alimentar al ganado, dándoles así un nuevo uso.

Cada una de las etapas de la cosecha es gratificante, y el proceso es testimonio del arduo trabajo que realizan los agricultores durante todo el año. A medida que las melodías de la cosecha se acentúan cada otoño, los agricultores de almendras de California, 91% de los cuales cuentan con administraciones familiares, siguen comprometidos a brindar al mundo almendras de California, y esperan ver el día en que puedan heredar esta tradición anual a sus propios hijos y nietos.