José Sarmiento Bravo, Director General in Memoriam

Jorobando con Jorodowsky: El juego que todos jugamos

MARCIA BRAMBILA/EXCELSIOR

CIUDAD DE MÉXICO

La obra tiene que ser como el traje, a la medida del actor.

A un escenario con poca utilería salen varios actores que confiesan fueron llamados por el director para interpretar una obra que todavía no existe, pero en la cual deben interpretarse a sí mismos jugando unos roles. Deben despojarse de las mascaras que naturalmente tienen y jugar como le hacen en la vida, pero en dos actos.

Jesucristo Superestrella ¿en tiempos millennials?; el musical celebra su éxito

Estamos hablando de la obra de Jorodowsky: “El juego que todos jugamos” en el teatro Sogem Wilberto Cantón.

Armando Andrade es el único que tiene un personaje llamado “conejo”, nos platica:

Esta obra está basada en 7 libros de psicología y sociología como “Tú estas bien yo estoy bien” (Thomas Harris), “Ciencia y conducta humana” (Frederick Skinner” y “Los juegos que la gente juega” (Erick Berne), que habla de psicología transaccional. Dicen que el ser humano no nada más necesita alimentarse cada día para estar bien sino requiere caricias. Otra cosa que dice la obra es que existen 3 roles que jugamos en la vida: el del padre, el adulto y el niño. Y aquí es donde la obra empieza a tener una serie de sketches para representar estos roles”

En el primer acto vemos como juegan con estos roles, el segundo acto tiene soluciones:

Es una obra que te confronta y te hace reconocer lo que estás haciendo como persona para ti mismo y la sociedad, es muy arriesgada y divertida. En el primer acto la gente se ríe, al final es una comedia, pero con critica social donde la intención es darnos cuenta de lo que estamos haciendo en el mundo”.

La historia cuenta que Jorodowsky no tenía idea de lo que quería hacer en una obra de teatro, pero sí de lo que no quería hacer, llegó al ensayo con los libros y trabajo como en un taller actoral:

La gente no entiende que es lo que pasa al principio, en este intento de romper la cuarta pared. Hay un momento en que se prende la luz de sala y se les dice: ¿Qué sabes de la persona que está detrás de ti? Esto es con la intención de confrontar y que nos demos cuenta de que no estamos solos y que lo que hacemos influye en todo”

Los actores todo el tiempo están de frente al público, hablando entre ellos e incitando al público a inter actuar en ciertas partes, Andrade dice:

Al término del primer acto se dejan unos zapatos en el escenario porque se está pidiendo una solución a un conflicto del que estuvimos hablando en el primer acto, Uno de los actores se quita los zapatos para que, regresando al segundo acto, le dejen una respuesta. Cuando regresamos, alguien del público dejó un papel con algo escrito. También nos ha tocado que la gente se para y se va. Pero en general la reciben muy bien, al final la gente de pie te dice: gracias. La intención es que salgas del teatro sintiéndote cambiado”

La obra no tiene linealidad narrativa, los actores van hablando de sus ideas personales, anhelos, deseos, decepciones. El público a ratos ríe, pero todo el tiempo va reflexionando:

Creo que hay personajes que terminan más cansados que otros, incluso el nivel emocional al que tienen que llegar es diferente. Aunque los actores nos presentamos como nosotros mismos, hay muchos personajes en escena que interpreta cada uno. Mi personaje que es “el conejo” es un pintor y está todo el tiempo brincoteando de aquí para allá, termino cansado. Hay otro personaje que tiene la personalidad más centrada y unos monólogos muy fuertes, también termina muy cansado. El domingo uno está dándolo todo para que salga a full y la gente se lleve el mensaje”

“El juego que todos jugamos” habla de todos los que tenemos deficiencias y fortalezas, temores e ilusiones. En algún punto nos identificamos con los personajes y salimos de la obra distintos de como entramos.

Se presenta de jueves a domingo en el teatro Sogem Wilberto Cantón. Actuada por Armando Andrade, Vlad Grajales, Michelle Godet, Odemaris Ruiz, Georgina Rábago, Sergio Suarez, Romina Suarez, Vianeth Pichardo y Nano Letho.

Se recomienda para jóvenes y adultos con ganas de reflejarse en el escenario y descubrir que con un granito de arena pueden hacer un mundo mejor.