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Insólitamente fantásticas; hispanoamericanas, reunidas en antología literaria

 JUAN CARLOS TALAVERA

CIUDAD DE MÉXICO.

Insólitas. Narradoras de lo fantástico en Latinoamérica y España es una antología que reúne, por vez primera, a escritoras vivas que residen en España y Latinoamérica y que abordan lo fantástico. El volumen incluye a 28 narradoras que han alimentado este “género subversivo” y en el que Amparo Dávila (Zacatecas, 1928) encabeza a las autoras mexicanas.

En entrevista con Excélsior, la compiladora Teresa López-Pellisa habla sobre ese mundo insólito que se asume como una forma de protesta ante el mundo racional y que también sirve para cuestionar tabúes y hasta la sexualidad reprimida, y en donde aparecen personajes oscuros de ojos amarillos, árboles parlantes, una niña que se convierte en cocodrilo y una balsa que asume las propiedades de una nave espacial.

En el caso de lo fantástico, lo interesante es ver cómo estos géneros que alimentan la narrativa han surgido en un momento sociohistórico y cultural a lo largo de la humanidad. Podemos observar que el relato fantástico aparece durante la Ilustración, en donde la razón intentaba explicarlo todo. Pero como lo sobrenatural y lo extraordinario no tenían explicación, fueron a parar al mundo del arte”, explica.

 

 

En este volumen, lo fantástico incluye relatos que bordean el terror sobrenatural que crea monstruos y fantasmas, pero también otras posibilidades de relato en el que privan las leyes de la ciencia ficción y lo maravilloso.

De acuerdo con el crítico literario David Roas, lo fantástico se caracteriza por la inclusión de un elemento sobrenatural o imposible que transgrede las leyes que organizan el mundo real. Lo fantástico recrea nuestra realidad para quebrarla a partir de la introducción de un fenómeno imposible que nos inquieta y angustia.

Esto significa que el lector y los personajes del texto se sienten amenazados por los fenómenos extraordinarios de un relato camuflado en el modelo realista, tal y como sucede con los cuentos de Edgar Allan Poe.

Mientras que lo maravilloso incluye diferentes categorías con sus propias reglas internas, como el realismo mágico, la fantasía épica o el fantasy. Por otro lado, está la ciencia ficción, que propone narrativas basadas en la especulación imaginativa, ya sea a partir del ámbito de la ciencia, de la tecnología o las ciencias sociales y humanas.

Para López-Pellisa, el origen de la literatura de lo fantástico surgiría en el siglo XVIII, en donde se reflejaban esas cuestiones irracionales que también forman parte de la esencia del ser humano, pero que no tenían cabida en el mundo de la Ilustración y el racionalismo, en donde circulaba el tema del monstruo, con las pulsiones de una sexualidad reprimida del ser humano que, en un mundo victoriano y con una moral religiosa, no se podía permitir, aunque mostraban el otro lado del espejo.

Frankenstein es para mí el libro que inaugura el género de la ciencia ficción en Occidente, el cual pertenece al siglo XIX, en donde nos sorprendió Mary Shelley con esa posibilidad de darle vida a un cuerpo inerte sin una explicación racional”, comenta la académica, integrante del Grupo de Estudios sobre lo Fantástico (GEF).

Digamos que, en esa sociedad racionalista, la literatura y el arte le dio cabida a esos monstruos y fantasmas que construyeron un lugar ligado a lo desconocido y a lo irracional, tal como lo hicieron E.T.A. Hoffman, Edgar Allan Poe y Jorge Luis Borges, el fantástico rioplatense que se ha convertido en un clásico y un referente de las letras hispánicas”, añade.

Publicado por Páginas de Espuma, el volumen recupera a escritoras como Laura Rodríguez Leiva, Cecilia Eudave, Patricia Esteban Erlés, Mariana Enríquez, Cristina Fernández Cubas, Ana María Shua, Solange Rodríguez Pappe y Laura Fernández. También a Luisa Valenzuela, Alicia Fenieux Campos, Liliana Colanzi, Pilar Pedraza, Anacristina Rossi, Elia Barceló, Daína Chaviano, Amparo Dávila, Sofía Rhei, Raquel Castro, Susana Vallejo, Tanya Tynjälä, Lola Robles, Cristina Peri Rossi y Jacinta Escudos, entre otras.

 

EL SILENCIO

 

Para la antologadora —cuyo trabajo hizo en colaboración con Ricard Ruiz Garzón—, “lo más interesante que ofrece esta antología es que le permitirá al lector observar el mundo de otra manera y darse cuenta de que otro mundo es posible”.

Sin embargo, aclara que estos géneros de lo fantástico o lo no mimético no deben ser vistos como una especie de literatura evasiva o escapista, porque en el fondo son críticas de nuestro presente, aunque es cierto que, ya sea desde lo fantástico, la ciencia ficción, lo maravilloso o el realismo mágico, lo hacen desde diferentes modalidades y con distintas herramientas.

Y aunque la ciencia ficción lo proyecta hacia el futuro, y por eso se habla de ficción especulativa, lo que hace es hablar y cuestionar los problemas del ser humano en el presente donde se sitúa el texto”, aclara.

La introducción al volumen también señala la falta de atención que ha tenido la compilación del género desde la prosa de mujeres, a quienes se les llama Las hijas de Metis, recordando a la titánide y primera esposa de Zeus, quien la devoró e hizo que la historia la olvidara.

Hace mucho que desarrollo un proyecto que lleva por título Liberando a Metis, en el sentido de que surja de las entrañas de ese Zeus, quien la engulló y al tragarla no sólo se apropió de su cuerpo, sino que asimiló sus poderes y quedó en el olvido”, explica López-Pellisa.

Lo mismo pasa con todas esas escritoras de lo fantástico, quienes a lo largo de la historia de Occidente han sido engullidas e invisibilizadas, y sucede mucho en las letras hispánicas en las narrativas no miméticas, añade.

Y sucede más que en otras tradiciones, en contratse con el mundo anglosajón que desde los 70 ha hecho antologías de escritoras a diferencia de lo que ha sucedido en nuestra tradición; en España, la primera de este tipo se publicó en 2014 y en México un año después, pese a que lo fantástico y la ciencia ficción se cultiva en Latinoamérica desde el siglo XIX.

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