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noviembre 7, 2018

Cuicatecos mantienen vivo al chilhuacle para Oaxaca

NADIA ALTAMIRANO. NVINOTICIAS.

Es el ingrediente principal del mole negro.

OAXACA DE JUÁREZ, Oaxaca. Mientras la mayoría de agricultores de San Juan Bautista Cuicatlán dejaron de sembrar el chilhuacle o chile huacle por las pérdidas que el cambio climático ocasionaba en los cultivos a cielo abierto, la familia Martínez Mariscal aspira a duplicar su producción cosechando más de dos toneladas del ingrediente principal del mole negro oaxaqueño.

En vez de las siete mil plantas que sembraron en tres mil metros cuadrados de cazasombra en octubre del año pasado, a partir del lunes empezarán a trasplantar 12 mil almácigos en una superficie de seis mil metros cuadrados, lo doble con que contaban hace apenas unos meses.

Antes de 2010, cuando a los cultivos azotó la plaga de la mosquita blanca, había hasta 15 productores que en San Juan Bautista Cuicatlán sembraban este chile endémico que desde hace cinco años fue declarado por la Sagarpa en peligro de perderse.

Félix Martínez Gómez, quien junto con su padre Abel Martínez Rivera, forma parte del reducido grupo de 3 productores que preservan el cultivo de este chile que a cielo abierto debía sembrarse entre junio y julio para cosecharlo en octubre, previo a las festividades de muertos en que tiene mayor demanda para utilizarse en la preparación del mole negro.

El problema de cultivarlo a cielo abierto son lo errático e intensidad de las lluvias. “Ahora no llueve y cuando ocurre es para provocar algún daño, por eso empezamos a sembrar después de la temporada de lluvias, así evitamos que el chile que se pone a secar se llene de moho por la humedad”.

Prefiere arriesgarse a cultivar en temporada invernal, porque Cuicatlán se ubica en una zona donde no hay heladas y son las fechas que le representan menos complicaciones para hacer crecer una planta en espacios protegidos.

Cosecha, en marzo

El ciclo anterior empezaron a cosechar en febrero y hasta mayo pasado lograron una producción superior a una tonelada, cuatro veces más de lo que se logra en cultivos a cielo abierto.

De esa producción, 800 kilos los vendieron en fresco con un comprador que la trasladó a Estados Unidos.

El resto de la producción, en sus variedades de chilhuacle negro, rojo y amarillo, se comercializó en seco entre compradores de Oaxaca, la Ciudad de México y entidades como Querétaro y Monterrey.

“Quisiéramos darle mayor difusión para tener mayor demanda”, pero Félix Martínez admite que eso obliga a mejorar el volumen de producción.

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