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Contemplan 212 hidroeléctricas para Veracruz pero las consecuencias serán devastadoras, acusa ambientalista

Raziel Roldán/ Tlapacoyan, Ver.- En el municipio de Tlapacoyan los grupos de ambientalistas han podido detener megaproyectos que iban a repercutir en el entorno, logrando frenar proyectos que ponen en riesgo a la población, afirma René Belín Capitaine, presidente del Consejo de la Alianza de Comunidades en Defensa de la Cuenca del Río Nautla-Tecolutla A. C.

Comentó que esta Alianza ha podido hacer frente a proyectos como un gasoducto que ponía en riesgo a 15 escuelas y que lograron alejar de la zona, además de participar en la defensa de ríos ante la instalación de 14 hidroeléctricas derivadoras, entre ellas la de Jalcomulco, también contra la minería en La Paila y en la sierra poblana.

En estos proyectos, agrega, los intereses vienen manipulados por empresas transnacionales que tienen la conexión con los locales, «es un hecho que a nivel mundial hay muy pocos millonarios que están promoviendo este tipo de actividades de extractivismo y finalmente pues la defensa del territorio se da en todo el territorio tanto nacional como extranjero».

Reiteró que los daños con los megaproyectos son terribles, pues la minería a cielo daña el aire y el agua principalmente, además trae enfermedades con grandes consecuencias.

Añade que en el caso de las hidroeléctricas derivadoras, que consiste en hacer una cortina en el cauce del río, mandarla a un embalse y posteriormente conducirla por tubería a lo largo de varios kilómetros para finalmente pasarla a una máquina donde mueve la turbina, sin embargo resalta que el problema que trae consigo este método es la destrucción de la naturaleza a lo largo de ese trayecto, pues para incrustar la tubería es necesario despalmar aproximadamente 20 metros de ancho para poder enterrar ocasionando una pérdida irreversible de bosques.

Agrega que a esto se le agrega que los ríos comenzarán a secarse y la cantidad de lodo que tendrán que extraer para quitarlo de la tubería, esto dañará particularmente a las galerías filtrantes de los suministros de donde toman el agua, como en su caso que la toman del túnel Totoapan, directamente del río donde llega a las galerías que tienen filtros pero con todo ese lodo se taparían fácilmente y el costo para reponerla es muy alto, además del tiempo que se necesitaría para instalar.

«Son tres municipios que se van a quedar sin agua, algunos unos dos o tres meses y otros un año o dos, quién sabe, es terrible».

Explicó que a nivel nacional se tienen planeadas alrededor de 513 hidroeléctricas derivadoras planeadas, en Veracruz junto con la sierra norte de Puebla, hay 212 hidroeléctricas, el río Bobos tiene 24 hidroeléctricas derivadoras ubicadas y planeadas para construirse, en el río Tecolutla 17, mientras que el de Misantla tiene 7 en planeación.

«Es muy fuerte el daño que se tendría, en otros países ese tipo de hidroeléctricas derivadoras ha acabado prácticamente secando los ríos porque los destruye, los desmenuza, imagina que te sacan una vena de aquí (el hombro) y te la conectan en el brazo, todo el trayecto del antebrazo te va a quedar seco».

Afirmó que desde el año 2018 ya se contaban con 13 autorizaciones y se logró mediante una controversia constitucional echarla abajo, sin embargo les cambiaron el nombre y volvieron a meterlas, por lo que buscan un amparo contra las hidroeléctricas, sin tenerlo aún definido, pero no quitarán el dedo del renglón, pues saben que si permiten que se instale una, se desencadenará la instalación del resto.

Dijo que las amenazas ante su lucha siguen latentes, «sobre todo con los compañeros que se sumaron al amparo, es una lucha titánica, pero no sólo en lo regional ni territorial, también en el país hay muchas luchas como la nuestra que están haciendo los esfuerzos para que se hagan este tipo de hidroeléctricas (…) lo que defendemos es el territorio, la madre naturaleza y los derechos humanos».

René Belín lleva 26 años trabajando de forma particular y desde el 2008 se conformó esta Asociación Civil, en la que se han podido integrar alrededor de 32 organizaciones de toda la cuenca del río Bobos y algunas vecinas, también contra las hidroeléctricas derivadoras que se han querido instalar desde la costa a la sierra