José Sarmiento Bravo, Director General in Memoriam

Consumir ‘Perico’ daña la salud… de los arrecifes

CIUDAD DE MÉXICO

Consumir PERICO daña la salud… de los arrecifes. Con esta frase que de inmediato atrapa la atención de quien la lee, un grupo de prestadores de servicios turísticos busca hacer conciencia sobre la importancia de proteger al pez perico o loro que juega un rol importantísimo en la conservación de los arrecifes de coral.

La campaña en anuncios espectaculares en el Parque Nacional Archipiélago de Espíritu Santo en el Golfo de California, apoyada por Gran Mar, una arrendadora de yates y 82 restaurantes, tiene el objetivo de detener el consumo de pez perico o loro, que es muy cotizado en la gastronomía local, por su carne de “primera” calidad.

Camilo Thompson, abogado de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA), explicó que las nueve variedades de pez perico o loro, incluidas recientemente en la Norma Oficial Mexicana 059, como especies “Sujetas a Protección Especial”, cumplen una labor vital para la sobrevivencia de los arrecifes de coral al alimentarse de las algas que los cubren y que les quitan luz y oxígeno.

De acuerdo al doctor Héctor Reyes Bonilla, investigador del Departamento de Ciencias Marinas y Costeras de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), la principal función del pez perico o loro es de construir arrecifes, puesto que su dieta también es rica en carbonato de calcio del que se componen los trozos de coral que roen con sus dientes al momento de extraer las algas.

Detalló que esta sustancia después la defecan, lo que permite repartirla en el fondo de los arrecifes, abasteciendo un sustrato arenoso que favorece el crecimiento de los corales.

EXCREMENTO SON LAS PLAYAS BLANCAS

Se estima que el 75 por ciento de la arena blanca de las playas del Caribe tienen su origen en las excretas de los peces perico o loro.

Información de la plataforma dataMares establece que un pez perico puede producir entre 42 y 290 kilos de arena al año, después de que con su boca en forma de pico, erosiona los esqueletos de calcio de los corales y los excreta.

Los ejemplares presentan colores muy llamativos, con diferencias en la coloración entre machos y hembras, pueden vivir de 13 a 20 años, y alcanzan un tamaño de hasta 95 centímetros.

Tienen dientes generalmente fusionados en forma de un par de placas en cada mandíbula, creando una especie de pico de loro, de ahí su nombre común: loro o perico.

Es activo durante el día, recorriendo los arrecifes para alimentarse de las algas pero durante la noche duerme en cuevas o grietas en los arrecifes. Su cuerpo reposa envuelto en una especie de baba (mucus) que lo protege contra depredadores, ya que no pueden detectar su olor.