José Sarmiento Bravo, Director General in Memoriam

Carlos V, en un desplegable de seis metros

EFE

SEVILLA.

Carlos V recibió la corona de emperador de manos del pontífice Clemente VII el 24 de febrero de 1530 en un ceremonia cuyo boato y parafernalia debía asombrar al mundo, con una cabalgata que, para la posteridad, fue recogida en una serie de grabados que ahora se ha reproducido en un desplegable de seis metros.

La editorial jienense Ginger Ape Books and Films ha rescatado estos grabados, debidos a la mano del grabador muniqués Nicolas Hogenberg (fallecido en 1539) y ha incluido este desplegable en el mismo volumen de la edición del relato que guardó registro histórico del acontecimiento, escrito por el polígrafo humanista colonés Enrique Cornelio Agripa de Nettesheim (fallecido en 1535), cronista del emperador.

El texto de Nettesheim y el desplegable con los grabados de Hohenberg han sido editados en un solo volumen apaisado con una introducción del historiador jienense Rubén López Conde, responsable de esta edición crítica que lleva el título de la edición original, Carlos V y la corona de los Césares.

López Conde explicó que la crónica oficial de la celebración fue escrita originalmente en latín por el polígrafo De Nettesheim, teólogo, jurista y médico.

La crónica fue traducida al español por Antonio Bernárdez en 1934 pero, advirtió López Conde, son escasísimas las copias de esta traducción que sólo pueden hallarse en librerías anticuarias.

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