José Sarmiento Bravo, Director General in Memoriam

Brassaï captó París y su oscuro corazón

CIUDAD DE MÉXICO.

Para Brassaï, la fotografía es una construcción inmediata. “El hecho fotográfico era la materia prima de un nuevo tipo de poesía visual”, comenta Philippe Ribeyrolles, sobrino y representante del legendario fotógrafo francés que revolucionó esta disciplina en los años 20 y 30 del siglo pasado.

Nacido en Brassó, Transilvania, con el nombre Gyula Halász (1899-1984), este artista de la lente, quien retomó para sí el nombre de su pueblo natal, se hizo famoso por “entrar al corazón del París más oscuro”, donde cohabitan las prostitutas con los aristócratas, los proxenetas con los artistas, los trabajadores de la limpieza con los enamorados que se esconden entre las sombras y la neblina.

Cuando él trabajó no había modelos a seguir. No tenía derecho al error. Escogía muy bien su blanco. Lo observaba largamente. Preparaba sus placas. Todo después de disfrutar de un buen cigarrillo”, cuenta Ribeyrolles, quien aprendió fotografía viendo trabajar a su tío, ayudándolo, y convivió con él hasta su muerte en 1984.

La vida, las pasiones y la obra de Brassaï, quien además de fotógrafo fue músico, dibujante, cineasta, escultor y escritor, podrán ser conocidas de manera más profunda en El ojo de París, la primera retrospectiva de este creador que se exhibe en México, que reúne unas 200 piezas y se inaugurará hoy en el Museo del Palacio de Bellas Artes.

 

En Magic City, ca. 1932. Imagen captada por Brassaï.

 

Tener esta retrospectiva después del nacimiento del Palacio de Bellas Artes en 1934 es un privilegio. El concepto curatorial es de Peter Galassi, antiguo conservador del MoMa en Nueva York y especialista en Brassaï. Son 12 núcleos temáticos que echan luz sobre el cuerpo femenino, las calles, los cafés y bares, objetos y retratos de amigos como Pablo Picasso, Salvador Dalí y Henry Miller. Retrató a la sociedad en su miseria y esplendor”, detalla Miguel Fernández.

El director del museo explica que esta muestra forma parte de una serie dedicada a los grandes fotógrafos y su relación con la ciudad, entre las que destacan artistas como Henri Cartier-Bresson, Robert Doisneau, Nacho López y Leo Matiz. “Esta disciplina será una constante fundamental en nuestra oferta. Y para mayo tenemos una sorpresa de fotógrafas mexicanas”, adelantó en entrevista previa.

Sobre el título de la exposición, el sobrino de Brassaï señala que el escritor Henry Miller, amigo de su tío, con quien recorrió la llamada Ciudad Luz, lo llamó en 1937 “el ojo de París”, porque, con su cámara, inmortalizó esta urbe en sus diversas facetas.

Le interesaba hacer fotos con cierta dimensión. Él abre la imaginación del espectador al presentar una imagen que puede ser el tronco de un árbol y al mismo tiempo el cuello de una jirafa. Capturaba los objetos que evidencian el paso del tiempo. Él vio los grafitis cuando nadie los veía”, describe.

A Brassaï le gustaba pasear por la vida, le fascinaba la numerología y la astrología y estaba convencido de que el número nueve, que representa el talento, lo protegía, pues nació el 9 de septiembre de 1899. “Era muy agradable. Quería aprender de todas las culturas. Éste es el espíritu con el que armamos la muestra”, indica Ribeyrolles.

La exposición recrea los mismos temas que él utilizaba en la clasificación de su trabajo: París de nocheParís de díaLos placeresLas fiestasLos secretosLas mujeres y Los artistas, entre otros.

 

 

Durante el recorrido por las distintas salas, el también fotógrafo y abogado, que se alejó de las cámaras porque “no iba a ser otro Brassaï”, destacó la importancia que la geometría tuvo en la mirada de su célebre tío.

Las puertas y ventanas eran ojos, bocas, en los muros de la ciudad. El surrealismo de sus imágenes es la imaginación fantástica de la visión. El ojo hace fantástico lo que uno está viendo”, añade.

Ribeyrolles confiesa que no puede especificar el número exacto de fotos, negativos y documentos que integran el acervo de Brassaï. “Es un secreto, pues enfrenta problemas de derechos. Son varios miles. Yo me encargo de una parte, la conservo, retoco las fotos y las difundo”, señala.

Producida por la Fundación MAPFRE, El ojo de París llega a México después de ser exhibida en Barcelona, Madrid y San Francisco.

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