José Sarmiento Bravo, Director General in Memoriam

Agradezco seguir trabajando: Anthony Hopkins

LOS ÁNGELES.

Acostumbrado a los premios, Anthony Hopkins tiene un lugar especial en su casa con los diferentes trofeos Oscar o el Emmy que ha logrado. Además ha conseguido nuevas nominaciones del Sindicato de Actores SAG o el Globo de Oro. Pero el premio Tribute Actor Award del Festival Internacional de Cine de Toronto, que recién recibió, fue especial, porque él se lo dedicó a los trabajadores esenciales del mundo entero.

Apenas fue nominado al Oscar en la categoría de Mejor Actor por su trabajo en El padre. Con esta postulación a sus 83 años, el británico se convierte en el intérprete más veterano en contender en esta categoría.

“Agradezco poder seguir trabajando todavía a mis jóvenes 83 años”, dice.

“Amo la actuación. Amo esta profesión porque sigue siendo un misterio. Pienso tantas respuestas y nunca puedo definir lo que significa realmente. Disfruto la experiencia. Pero también pienso que actuar solo se trata de saber bien la letra, sin analizar nada demasiado, simplemente disfrutar el proceso. Y lo disfruto. Eso es todo.

“He tenido una vida muy afortunada como actor. El padre es una película intensa, profunda, perturbadora, demandante y sin embargo, durante el rodaje todos se veían calmados, libres, siempre con un ‘buen día’, ofreciendo té en el desayuno, preguntando si yo estaba bien, hasta que alguien gritaba “ok, stand by” para encender la magia del cine.

Basada en la obra de teatro francesa Le Père, la película El padre (The Father) estrenó antes de la pandemia en el Festival de Sundance, y ya no pudo llegar a las salas de cine por el cierre. Pero con el respaldo de los estudios Sony y Lionsgate compite en el Oscar, con el paso por otros festivales de cine como el Zurich Film Festival, San Sebastián y el especial TIFF de Toronto donde incluso ya fue premiada por el público como Mejor Película.

“Se trata de una historia en la que muchos pueden llegar a identificarse con sus propios padres”, dice Anthony Hopkins, quien interpreta al hombre que rechaza cualquier tipo de ayuda de su hija, con la llegada de la vejez.

“En El padre lo importante fue el guion. Muy pocas veces se encuentra ese estilo de magia donde el guion te captura por completo. Por ahí pasó la pasión de filmar esta historia. La primera parte de la película es una historia que afecta a todos, por esta persona que está muriendo de demencia. Está fuera de sí, pero la gente que lo rodea es la que se quiebra por tanta frustración, se siente cómo se les quiebra el corazón por no saber cómo se puede ayudar.”

Una buena actuación también ayuda al tener en frente buenos actores como Olivia Colman, con quien comparte créditos.

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“Sí, trabajar con actores brillantes no siempre es tan fácil. No soy de practicar deportes, pero supongo que es como jugar buen tenis, trabajar con alguien como Olivia Colman. Y cuando trabajas con gente brillante se consiguen momentos intensos, con amor, donde la improvisación fue divertida.

“También me sorprendió saber que Florian Zeller estaba dirigiendo por primera vez, porque hizo que todo pareciera muy simple. Pedía que hiciéramos esto o lo otro. Y yo apenas solicité permiso para cambiar alguna palabra que a lo mejor no me parecía precisa para el inglés, porque el texto original estaba en francés. Y pedí permiso para cambiarlo. Pero no soy de cambiar nada, porque tampoco quiero arruinar, como los que quieren usar un hacha para reescribirlo todo. Prefiero dedicarme exclusivamente a mi trabajo de actor”, comentó Hopkins con lo que reafirma su imagen de responsable, disciplinado, respetuoso del trabajo de los demás y apasionado.

“Estoy en esa edad donde siento la melancolía. Lo entiendo. Pero la gran diferencia con un rodaje como El padre fue el maravilloso elenco de actores y el pequeño estudio al norte de Londres, con tremendas tardes de luz del sol y las calles suburbanas donde se podía escuchar si pasaba algún auto.

“A mí edad también tengo mis miedos, pero todavía me siento fuerte. Y fue fácil representar un personaje como este padre, porque mi cerebro es lo suficientemente viejo como para entender mejor, el cerebro madura y la mente también gana mucha más sabiduría. No sé si puedo describirlo mejor, pero todo fue muy fácil, desde levantarme a la mañana para ir al estudio de cine o al pequeño escenario extraordinario donde, la verdad, no necesité actuar.

“El diálogo aparecía solo. Hubo momentos en que pude haber dicho más de lo que necesitaba, pero pase lo que pase siempre tengo que aprender el guion, aunque llega un punto donde es imposible acordarse de todo.”

Con las raíces británicas de haber nacido en Gales el ultimo día del año 1937 (a las 9.15 de la mañana, para ser más precisos), el cine y la admiración por el galés Richard Burton lo llevaron a estudiar teatro en el College of Music and Drama. En 1965 incluso se mudó a Londres, invitado por Laurence Olivier, para sumarse al Teatro Nacional Británico. La televisión fue el siguiente paso, con A Flea in Her Ear.

Y en cine apareció en A Bridge Too Far al lado de otros grandes como Gene Hackman, Sean Connery y Michael Caine. Muy pocos lo saben pero en la versión restaurada de Spartaco, de 1991, agregaron una escena de Laurence Olivier donde Anthony Hopkins es el que realmente habla para recrear el sonido necesario, porque Olivier ya había fallecido.

El reconocimiento del Oscar llegó en 1992 con el clásico personaje de Hannibal Lecter en El silencio de los inocentes, para luego recibir otras cuatro nominaciones por Lo que queda del día, Nixon, Amistad y Los dos papas. En el medio, había rechazado el personaje de Alfred en Batman Begins que terminó aceptando Michael Caine, además de haber sido considerado para ser el villano Freeze antes de Arnold Schwarzenegger en Batman & Robin.

Sir Anthony Hopkins cuenta con el título noble de Caballero de la Orden del Imperio Británico y en la ficción es el único actor que marcó todo un récord en la historia del cine, al haber interpretado al Rey de Inglaterra (Richard I, the Lionheart), el Primer Ministro de Inglaterra (David Lloyd George), dos presidentes de Estados Unidos (John Quincy Adams y Richard Nixon), además de los extremos del Premier de Israel (Yitzhak Rabin), un dictador nazi (Adolfo Hitler) y el Papa (Benedicto XVI).

“Soy una persona muy afortunada. En los últimos cinco años filmé cuatro producciones de bajo presupuesto pero muy buenas. Me acuerdo de la primera que estrené en el Festival de Cine de Toronto, con Alec Baldwin, The Edge, que habíamos filmado en Canadá. Es mi estilo favorito de cine, las películas más íntimas, como El padre, con una gran actriz como Olivia Coleman, con un guion compacto pero muy poderoso”, finalizó.

El piano es otra de sus pasiones

“Por lo menos toco cinco días de la semana. Le dedico cinco o cuatro horas al piano. Amo tocar Rachmaninoff, una música suficientemente poderosa como para hacer que el virus desaparezca. Bueno, al menos permite que mi cerebro se mantenga activo. El piano siempre fue el lado más maravilloso de mi vida. Y con la pandemia descubrí que puedo hacer muchas cosas en medio de una cuarentena, como pintar, leer y tocar el piano por la mañana”.