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septiembre 14, 2018

Confabulario, a escena; una locura en equipo

CIUDAD DE MÉXICO.

Confabulario es el lugar a donde iban a parar los textos más acabados de Juan José Arreola (1918-2001), los más importantes. Por esta razón, a partir de su plataforma de literatura extendida LIBROSVIVOS, José María Arreola —nieto del escritor jalisciense— propone la trasformación de ese libro de relatos publicado en 1952 en el monólogo Confabulario, primera edición. Un hombre de traje, capa y el cabello alborotado.

La idea es acercarse al libro de otra manera y llevarlo a nuevos lectores. Al releerlo, me di cuenta de que conocía la mitad de los secretos de mi abuelo. Es su obra cumbre, la más breve, pero que dice mucho; y la que representa una mexicanidad entendida de forma universal”, dice a Excélsior el promotor cultural.

Escrito por el dramaturgo Alejandro Ricaño, dirigido por José Manuel López Velarde y protagonizado por el actor Mauricio Isaac, el monólogo de 45 minutos, en el que Confabulario se convierte en un personaje —“es un libro que no sabe que es un libro, que cree que es Arreola”, aclara López Velarde—, se estrenará el próximo 25 de septiembre en el Teatro Degollado de Guadalajara (con una función al día siguiente), y el 3 de octubre en la Casa
LIBROSVIVOS de la Ciudad de México (calle Ocaso 17-103, colonia Insurgentes Cuicuilco, Coyoacán).

José María Arreola explica que lo que más le interesa es que la literatura se pueda acercar a las personas desde otro lugar, no a partir del librero y el polvo. “La idea es concebir un libro que está hablando, que está respirando. Es una locura en equipo que le hace falta al mundo. Tratamos de asombrar al público”, agrega.

López Velarde destaca que Un hombre de traje, capa y el cabello alborotado no es una adaptación, no es un resumen. “Confabulario es un personaje en nuestra puesta en escena. Y evoca ese mundo fantasioso, cosmopolita, detallado, en el que pueden suceder cosas inauditas. El lenguaje del autor, su dominio y la capacidad de traducir a palabras universos tiene que ver con nuestro personaje”.

Agrega que es un texto teatral que funciona por sí mismo. “Incluso si no has leído a Arreola, te dan ganas de conocerlo. Este libro vivo no sólo es para conocedores, es un magnífico vehículo para presentar al autor”.

Mauricio Isaac, por su parte, cuenta que el monólogo trata de cómo Confabulariose encuentra en el planeta Tierra y se va ubicando a sí mismo como individuo y como libro. “La maravilla es descubrir el universo de Arreola a través de una de sus creaciones. La posibilidad que con este proyecto la gente se conecte de nuevo con él, con su literatura, con las palabras que regalaba”.

Confiesa que a nivel actoral ha sido complejo y que se siente fascinado y abrumado al mismo tiempo. “Es una experiencia increíble. Es la primera vez que hago un monólogo. Me reencontré con la esencia del actor, porque las cosas se vuelven automáticas. Recordé por qué escogí este oficio, por los deseos de experimentar y tener miedo, por esa sensación de abismo”.

El nieto de Arreola, quien realiza la música junto con Luis Ernesto Martínez, añade que el estreno de este monólogo es una de las principales actividades de la conmemoración del centenario del natalicio de su abuelo. “Además, extendiendo la literatura, convertiremos su primer libro, Varia invención (1949), en un vino tinto, otra de sus pasiones. El vino para él era un alimento, un reconstituyente”, indica.

Quien desea llevar el monólogo a una gira nacional piensa que la obra de Arreola “sigue el proceso de descubrimiento, se empieza a valorar hacia fuera del país”. Y detalla que, por ejemplo, Confabulario ya está traducido al japonés, chino, portugués, alemán, inglés, francés, italiano y turco.

Los entrevistados coinciden en que, antes que cuentista, novelista, poeta, ensayista, editor, cronista, corrector de estilo, traductor y crítico de arte, Arreola fue un actor con mucha imaginación, un hombre teatral, una figura juglaresca, que “de pronto se convirtió en una especie de libro vivo que prescindió del papel, la pluma y la máquina de escribir, en aras de la oralidad”.

 

DOS LIBROS NUEVOS

 

La poesía, la acuarela y el dibujo son universos que también exploró el polígrafo Juan José Arreola (1918-2001).

De esto da cuenta el libro Perdido voy en busca de mí mismo. Poemas y acuarelas, que reúne 70 poemas, entre sonetos, décimas y verso libre, de los que destacan nueve textos inéditos, acompañados por 11 acuarelas y un dibujo.

Este volumen a color es uno de los dos que el Fondo de Cultura Económica (FCE)publicará a mediados de octubre, en el marco del centenario del natalicio del autor de Varia invención y La feria. El otro es Juan José Arreola. Iconografía, dentro de la
célebre colección Tezontle, que incluye 157 fotografías, la más antigua de 1922.

En el primer libro, detalla en entrevista Max Gonsen, editor de Educación y Psicología del FCE, se redescubre al Arreola poeta. “Se sabe que escribió poesía, pero ha sido poco difundida. Aquí se reúne toda su obra poética, la que se conoce hasta ahora, de 1935 a 1986. La mayoría ya fue publicada en revistas y periódicos. Pero ahora se integra en una edición muy cuidada”.

 

Perdido voy…, compilado por Orso Arreola, hijo del juglar jalisciense, y editado por Felipe Vázquez, quien escribe la introducción, incluye además las variaciones, cuando las hay, de algunos de los poemas. “Algunos textos fueron corregidos por el autor de tres a cinco veces, son cambios formales, de puntuación y sintaxis, pero es interesante apreciarlos”, explica Gonsen.

Sobre las acuarelas, el editor del sello paraestatal especifica que fueron hechas por Juan José Arreola entre 1968 y 1974 y que siguen tres ejes temáticos: la mujer, los unicornios y el autorretrato.

Por su parte, Lizeth Mora, editora de Filosofía y Arte del FCE, define a Juan José Arreola. Iconografía, de Alberto Cué García, con prólogos del propio Orso Arreola y Vázquez, como un recorrido visual por la vida y obra del autor de Palíndroma y Bestiario.

Son fotos sacadas del baúl de los recuerdos, que nos compartieron sus hijos. Hemos hecho algunos descubrimientos. Por ejemplo, sabíamos de su vena polifacética, pero descubrimos que su capacidad histriónica viene de su familia, que era muy singular”, comenta.

Las gráficas ilustran la infancia del narrador y actor, la experiencia teatral de su juventud, su familia, sus amigos, su paso como director de la Casa del Lago, su faceta y trabajo como editor, el ambiente intelectual que vivió con creadores como Pellicer, Rulfo y Borges, detalla.

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